Las certificaciones de edificios sostenibles en Latinoamérica han dejado de ser un diferencial exclusivo de grandes proyectos corporativos. Hoy están presentes en oficinas, centros logísticos, hospitales, hoteles y desarrollos residenciales en mercados como México, Colombia, Chile, Perú y Argentina.

El problema es que la oferta de estándares es amplia y no siempre es fácil entender cuál conviene para cada proyecto. LEED, AIS, EDGE, WELL, cada uno evalúa cosas distintas, tiene un perfil de proyecto ideal y un peso diferente ante inversores y compradores.

En este artículo explicamos qué evalúa cada certificación, para qué tipo de activo tiene más sentido y qué hay que considerar antes de elegir.

Elegir la certificación correcta no es solo una decisión técnica. Es una decisión estratégica que afecta el valor del activo, su financiabilidad y su posición ante inversores internacionales.

¿Por qué certificar un edificio en Latinoamérica hoy?

Más allá del compromiso ambiental, certificar un edificio tiene consecuencias concretas en el negocio. Los activos certificados en la región acceden con más facilidad a financiación verde, obtienen mejores condiciones de arrendamiento y generan mayor confianza entre inversores institucionales que aplican criterios ESG en sus decisiones.

A eso se suma una tendencia regulatoria clara: lo que hoy es voluntario en LATAM, en Europa ya es obligatorio. Los mercados latinoamericanos van en la misma dirección. Anticiparse tiene costos menores y mayor margen de decisión que adaptarse bajo presión.

 

Las principales certificaciones de edificios sostenibles en Latinoamérica

 

El más reconocido globalmente
Desarrollado por el USGBC, evalúa eficiencia energética, gestión del agua, calidad del ambiente interior, materiales y ubicación. Tiene cuatro niveles: Certified, Silver, Gold y Platinum.
Ideal para: oficinas, centros logísticos, hoteles y proyectos con exposición a inversores internacionales.
Accesible y escalable
Desarrollado por el IFC (Banco Mundial), diseñado para mercados emergentes. Requiere una reducción mínima del 20% en energía, agua y energía incorporada en materiales.
Ideal para: vivienda, hoteles y proyectos que buscan una primera certificación con menor inversión.
Bienestar de los ocupantes
Se centra en el impacto del edificio sobre la salud y el bienestar de las personas: calidad del aire, agua, iluminación, movimiento y confort térmico. Desarrollado por el IWBI.
Ideal para: oficinas corporativas y espacios donde la experiencia del ocupante es diferencial.
Salud simplificada
Similar a WELL pero con un proceso más ligero. Evalúa políticas, diseño y operación del edificio en relación con la salud de sus ocupantes.
Ideal para: proyectos que quieren certificar bienestar sin la complejidad de WELL.
Accesibilidad e inclusión
Certifica el nivel de accesibilidad universal de un edificio para personas con distintas capacidades: movilidad reducida, discapacidad visual, auditiva y cognitiva.
Ideal para: oficinas corporativas, espacios públicos y proyectos con compromisos de diversidad e inclusión.

¿Cómo elegir la certificación correcta?

No existe una certificación universalmente mejor. La elección depende de varios factores que hay que analizar antes de tomar la decisión:

El perfil del inversor o comprador
Un inversor americano o global reconocerá mejor LEED. Un banco de desarrollo puede pedir EDGE como requisito para financiación verde. Un corporate con compromisos de bienestar buscará WELL o Fitwel.
El tipo de activo y su uso
Una oficina corporativa puede beneficiarse de combinar LEED con WELL. Un centro logístico probablemente se orienta a LEED o EDGE. Un espacio público o con uso mixto puede sumar AIS para certificar accesibilidad.
El momento del proyecto
Integrar la certificación desde el diseño permite mayores niveles de ambición con menores costos. Certificar un proyecto ya construido limita las opciones y suele ser más costoso.
El presupuesto y el plazo
EDGE es la opción más accesible en tiempo y costo. LEED requiere mayor inversión pero genera mayor reconocimiento internacional. WELL y Fitwel pueden combinarse con otros estándares sin duplicar el esfuerzo documental.
La certificación correcta no es la más conocida ni la más cara. Es la que tiene más sentido para ese proyecto, ese mercado y ese inversor, y que se integra desde el inicio del proceso de diseño.

El papel de una consultora especializada

Elegir bien es solo el primer paso. El proceso de certificación implica coordinación técnica con el equipo de diseño, gestión documental, simulaciones de desempeño y seguimiento durante la construcción. Un error en esta fase puede costar puntos que después son difíciles de recuperar.

En INERIA LATAM acompañamos cada etapa del proceso: desde la elección del estándar hasta la obtención del certificado, con presencia real en las decisiones del proyecto y foco en que la certificación genere valor concreto.

Somos LEED Proven Provider en la categoría BD+C, lo que significa que el USGBC ha validado nuestra metodología y experiencia en proyectos de edificación y diseño. Ese respaldo no es menor, implica que trabajamos con procesos probados y con los estándares que el propio organismo certifica.

 

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